La procesionaria del pino: un peligro real para los perros
La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una oruga presente sobre todo a finales de invierno y primavera, especialmente en zonas de pinos y cedros de la región mediterránea.
Es la fase larvaria de una mariposa nocturna y se caracteriza por desplazarse en hileras o “processons”, lo que las hace fáciles de identificar. También forman bolsas blanquecinas en las copas de los pinos.
Cuando las temperaturas suben, bajan de los árboles para enterrarse en el suelo, formar la crisálida y completar su ciclo vital.
Su cuerpo está recubierto de pelos urticantes que contienen una toxina (thaumatopina), que puede provocar graves reacciones en personas y animales.
Los perros, por su curiosidad, pueden oler, chupar o ingerir estas orugas, o bien entrar en contacto con los pelos dispersos en el aire.

Los síntomas aparecen en pocos minutos y pueden ser graves:
Actuar rápido es fundamental:

La mejor protección es evitar el contacto:
La procesionaria del pino es una plaga forestal pero también un riesgo grave e inmediato para los perros. Una actuación rápida puede evitar consecuencias muy serias como la necrosis de la lengua o problemas respiratorios graves.